Hombre, mujer y tierra, eso significa José María Ocre, seudónimo del artista plástico itagüiseño José Alberto Duque García. José (por hombre), María (por mujer) y Ocre (por tierra). Nació en 1960 en Medellín y llegó a Itagüí cuando tenía un año y medio, fue criado en el barrio Las Acacias y vive actualmente allí, en su casa paterna. Ocre tiene un fuerte arraigo en el municipio, “Itagüí para mí es mi terruño, de aquí para ninguna parte me voy, si como dice un dicho por ahí, todos los mundos están en este, el mío es Itagüí, acá está todo mi universo”, nos dice mientras se toma un café cargado y negro.

En medio de libros y acompañado siempre de una hoja en blanco mientras traza formas a medida que avanzamos en la conversación, José María nos habla de su vida, su ascendencia chibcha, de la vocación de su hijo por las artes, su ideología política, sus zonas de luz y de sombra, de los largos años en que estuvo sumergido en la drogadicción y de su renacimiento, que recalca, es gracias a la voluntad divina.

José María Ocre - Itagüí Hoy

¿Pensaba dedicar su vida al arte?

No, yo pertenecía a la izquierda colombiana y empecé a estudiar Derecho en la Universidad de Medellín, sin embargo, solo estudié un semestre porque la economía no daba para más y porque mi lucha ideológica me ponía en peligro. Era esa época de Pablo Escobar, estaban matando abogados por todos lados, el riesgo no lo valía.

¿Cómo empezó en la pintura?

En el año 1976 yo militaba en un grupo de izquierda y queríamos hacer un mural con la imagen de Mao Zedong, en homenaje al líder comunista que había fallecido recientemente, en el teatro de la Universidad de Antioquia. El que estaba encargado de hacerlo no llegó y entonces yo tomé la iniciativa de pintarlo y quedó bien y gustó. Luego de eso el grupo me siguió invitando a hacer intervenciones, pero fue realmente en los años 80 que llegó el arte a mi vida, luego de que me salí de la universidad y me retiré de la izquierda colombiana. Monté entonces una carpintería con un compañero y resulta que llegó un encargo donde teníamos que enmarcar los trabajos que unos niños de guardería realizaron con betún, me gustó y fue justo en ese momento que decidí empezar a trabajar obras con esta técnica y a utilizar mis manos y el betún para pintar murales, así nacen obras como el mural de la casa de la cultura de Urrao, otro en la Biblioteca Pública Piloto, en la Universidad de Medellín, y otros.

José María Ocre

¿Qué ha hecho el arte por José María Ocre?

Hubo un periodo dentro de mi trabajo como artista que tiene una marca muy seria, yo era habitante de calle, tuve un problema de drogadicción largo, alrededor de 20 años. Me mantenía por ahí en los andenes de Itagüí, pero seguía pintando y el arte me dio para subsistir, vendía cositas en crayola, por dos o tres mil pesos. La pintura fue determinante en esa etapa, con ella entré en un proceso de reordenamiento mental porque yo había perdido todos los valores.

Y aunque hace nueve años murió esa etapa, Ocre recuerda entre lágrimas ese momento de su vida y hace énfasis en la importancia que tienen las personas que habitan la calle, “en ellos también reside la esencia, aunque no creamos, en ellos también habita la verdad”. Sus palabras emergen combinadas con un sentimiento de dolor y compasión. Tiene el tono de quien ha conocido la desgracia y se quiebra su voz mientras murmura que los seres humanos no hemos aprendido a relacionarnos correctamente.

Pero no siempre José María Ocre recuerda con tristeza su historia en las calles, el tiempo le ha permitido volver de las circunstancias de la época y recordar las anécdotas que protagonizó, como aquella vez que no lo dejaron entrar al Hospital Mental y se metió por el patio: “Yo amaba y amo el Hospital Mental, a mí era el único que me recibían sin familia, una vez no me recibieron y me les meti al patio. Después de que yo deambulada dos o tres meses en la calle, día y noche, yo sabia que el único espacio donde podría encontrar sosiego era el Mental y me iba para alla”. Así lo demuestran los 37 ingresos que Ocre tuvo a esta institución de salud mental en su época de crisis, desde donde también se evadió en nueve oportunidades.

José María Ocre - Itagüí

Ocre continúa narrando su proceso como quien protagonizó una película hace ya mucho, pero cuyas escenas son capaces de asustarlo aún hoy. “Mi problema no era solo drogas, era también el trastorno afectivo bipolar dual, entré por hay diez veces a centros de rehabilitación, pero las terapias no involucraban el espíritu, nunca pasé del tratamiento ambulatorio. Tengo que abonarme que yo no era una persona agresiva, en mi hogar nunca se escuchó una palabra soez o un grito, aunque mis padres tuvieran problemas, preferían no hablarse…”

Su familia no solo da sustento a la tribu Onomoc, elemento central de su universo imaginario y obra artística, sino que también constituye un apoyo fundamental para salir de las drogas. Jose María evoca cómo su familia lo apoyaba con el costo de los tratamientos y entradas al hospital, especialmente su hermano mayor Luis Fernando, de quien resalta, invirtió más de sesenta millones de pesos en sus tratamientos, no obstante la familia llega al punto de sentirse impotente y toman la decisión de apartarse. Quizás sea ahí donde empieza su recuperación.

Quijotes, geometría, retratos, músicos y danza, bodegones y flores hacen parte de la obra artística de José María, sin embargo, él hace especial referencia a sus pinturas de la tribu Onomoc.

¿Por qué habla con tanto cariño de la tribu Onomoc? ¿Quiénes son?

Yo quería plasmar mi concepción del mundo, mis ideas y mi ideología y lo hice a través de una tribu que creé, la tribu Onomoc. Hombre y mujer son los pilares de la tribu, en la que hay cuatro familias, entre ellas la mia, mis hijos y yo. Todo empieza con Viviana Alarcón, mi novia de la época, ella es la figura femenina y me bautiza a mí como “Deyoviry”, que significa “mundo invisible”, a su vez yo la nombro “Incuparu”, es decir, “mundo de Deyoviry”.  También quise inspirarme en mi padre, él es descendiente Chibcha, nació en Sasaima, Cundinamarca y de acuerdo a las historias que él y mi familia me contaban empecé a generar una tribu con su propia cosmogonía, escritura con caligrafía propia, lenguaje, ordenamiento social e incluso diseñé un diccionario de la lengua Onomoc que tenía alrededor de 1500 palabras, con las que podía expresar todo el sentimiento que estaba allí. Mucho de lo que concebí de la tribu se perdió durante los años que estuve en la calle. A través de la tribu Onomoc desarrollé elementos humanos tan importantes como el abrazo y las relaciones familiares.

Su rostro se ilumina cuando habla de los Onomoc, de la misma manera que se dibuja su sonrisa al referirse a sus hijos, que también siguieron el camino de las artes, José Camilo Duque Ocampo, de 39 años, maestro en Artes Plásticas de la Universidad de Antioquia, quien también cursa una maestría en producción artística y Juan David Duque Ocampo, de 32 años, hoy músico egresado de la Universidad Pontifica Bolivariana. Se siente en el relato la atmosfera que genera el amor de un padre orgulloso de sus hijos.

José María Ocre - Itagüí Hoy

¿Aún pinta con betún?

No, como el betún no permite toda la expresión que puede dar el color yo tuve que adentrarme al óleo como pintura rey. Otra técnica que manejo y a la que le tengo especial cariño es la crayola, una técnica rápida que en mi época de calle me permitió subsistir y adquirir la agilidad en el trazo.

Exposiciones artísticas

José María Ocre ha realizado alrededor de 15 exposiciones dentro y fuera de Itagüí, la Cámara de Comercio Aburrá Sur, la biblioteca Diego Echavarría Misas, la Bodeguita del Medio Obrero y varias universidades (San Buenaventura, la  Universidad de Medellín, Universidad de Envigado),  entre otros especios, han albergado sus lienzos.

Se detiene en el relato mientras recuerda de manera especial la exposición que hizo en el año 2010, donde tuvo que pedir prestadas las obras a aquellas personas que alguna vez le habían comprado, “esa exposición me entregó de una manera evidente el amor que las personas de Itagüí me tienen”. Sus ojos dibujan la nostalgia y luego vuelve la serenidad.

Un amigo cercano nos cuenta como por los días de la exposición le preguntaban si en la publicidad lo anunciaban como “Chepe” –como lo conocían todos- y él, tajantemente, respondió: “Ponga José María Ocre, que Chepe se murió ayer”.

José María Ocre - Itagüí Hoy

Los sueños: Itagüí como ciudad mosaico

Hace ya un buen tiempo vengo elaborando una propuesta de ciudad para Itagúí, llamada “una ciudad para leer” nombre que le dio mi hermano John Jairo, que también trabaja en el sector cultural. En esa iniciativa se concreta un sueño, ese revertir de mi trabajo hacia fuera, hacia los otros, el dejar una huella del paso por mi pueblo.  Mi sueño es intervenir artísticamente a Itagüí, yo la veo como una ciudad mosaico, sueño que aquí se genere una escuela de mosaiqueros que con un espíritu casi medieval de artesano y de taller, encaremos la tarea del entorno en nuestros espacios públicos. Esta sería una tarea de todo el sector cultural, tener una ciudad mosaico con obras de todos los artistas itagüiseños como un reconocimiento a su trabajo. Espero consolidarla con la administración municipal, que ha sido un punto de apoyo en determinados momentos claves para el desarrollo de mi labor, por ejemplo, cuando gané el Premio Estimulos Ciudad de Itagüí.

Para más información visite José María Ocre

3 COMENTARIOS

  1. Razón tiene Ocre en decir que Itagui es su Universo y Margarita Bamban en decir que cuando muera tiren sus cenizas en los jardines del Obrero , es porque Itagui esta lleno de seres hermosos , gente humana ,sensible , llena de esperanza, ganas de servir a otros y amor, algunos transparentes como el cristal que no parecen de este mundo, entre ellos Juan Carlos Cardoso con su musica de las Adas No vuelan mas,Ocre con su imaginaria Tribu Onomoc y muchos mas que manan en el parque Obrero de Itagui, aca se ama el amor, se lleva el arte en las venas por revolucion.

    Si no estoy mal ,hace más o menos 2 semanas ,se sentó Ocre a mi mesa y dijo: Cris ya entendí que Cristo es el Señor , sabes, cuando Clarita venga de Panama me casare con ella , como paso de obediencia y hablo este, de la importancia de la familia ,los hijos y su nieto, como dicen las abuelas casi me lo como, SE VIO TAN GRANDE, definitivamente un ser hermoso, lleno de esperanza y amor.

    El parque obrero es tan divertido y acogedor, nada mejor, que tomarse un buen Tinto aca, y tertuliar acerca de cine ,arte, musica y politica o escuchar a Lucho recitando Mama Negra o a Rafa contando las múltiples azañas de su Tio Alberto en Uraba , pues acá, encuentras artistas y gente
    de todas las clases sociales y creencias.

    Itagui quiere que se Geste y Mane Dios, Familia , Arte, Politica y Cultura , nadie quiere que el Obrero Plaza Park como dice Abeiro Espinosa, sea convertido y recordado como un Parque Lleras o un Parque del Periodista (Centros de Droga y Prostitucion).

    Es por eso que en Itagui
    organizaciones como Diego Echavarria Misas ,Octubre Cultural, El día mundial de la Pereza, Corporación La Tartana, La casa de la cultura y muchas otras que ahora no recuerdo han luchado a través de los años,para que Itagui sea un municipio : creyente ,digno , honorable, educado , respetado , alegre , amoroso y alegre.

    Itagui necesita que se gesten muchos más artistas como Ocre hombres que salieron de adicciones y esto los hizo tan tan humanos como don Rodrigo que se sienta más que a vender chance , a aconsejar a los viejos y jóvenes con algún tipo de adicción a que cambien de vida dejando entrar a Dios en su corazón y enfilandolos en AA para que busquen ayuda.

    Seres como Hugo Sánchez fundador de una sede educativa que recibe chicos en los cuales ya nadie cree a nivel académico , sin embargo Hugo como un acto más que educativo lleno de misericordia los acoge en su institución y le demuestra a la sociedad que con amor trabajo y paciencia todo se logra.

    Es por esto que Yo también amo a Itagui.

  2. Excelente recuento de su relato autobiográfico de su vida, pero a chepe se le olvidó la época en que le inquietaba lo paranormal y lo esoterico

  3. Que buena nota y reconocimiento. Lo lleve en una oportunidad al Centro Comercial Premium Plaza y expuso con mucho exito. Inclusive todavía se recuerda con agrado su exposición.
    Mil éxitos para Chepe, que en su época de duros miedos y sombras me perseguía a gritos para que lo llevará a tomar el algo al desaparecido almacén Ley.

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