Unir a la comunidad y resignificar los espacios que fueron, tiempo atrás, marcados por la violencia en el corregimiento El Manzanillo, ese ha sido el objetivo de Color de Hormiga, un festival de grafiti y muralismo realizado por la Fundación Cultural El Hormiguero y que este año, en su segunda versión, contó el apoyo de la Corporación Prosur y la secretaría de la Juventud de Itagüí.

En total 37 muros de algunas casas de las veredas Los Gómez, El ajizal y la pared de una de las estaciones del Metro Plus, ubicada en el barrio Santa María, fueron intervenidas por 47 artistas y colectivos artísticos locales, nacionales e internacionales.

Tocando puerta por puerta, así fue como los integrantes de esta fundación se dieron a conocer entre los habitantes de estas dos comunidades. Así mismo lograron que algunos de ellos les prestaran sus muros para llenarlos de color y que les apoyaran de manera voluntaria con alimentación y herramientas durante el festival.

“Nosotros inicialmente hicimos un plan y fue ofrecer primero talleres, con la intención de meternos en la comunidad. Luego, previo al festival, fuimos puerta a puerta entregando volantes, contándole a la gente qué íbamos a hacer y pidiéndoles permiso para pintar sus muros. Todos fueron muy receptivos y dispuestos, nos facilitaron todo para hacer realidad la segunda versión de este festival”, explicó Carmen Pacheco, comunicadora de la Fundación Cultural El Hormiguero.

Fauna, flora, mujeres y niños sonrientes, son el común denominador en cada uno de los murales, según los realizadores del festival, porque al preguntarles a los jóvenes de estos sectores qué querían que plasmaran los artistas, la respuesta siempre fue en torno a algunas de esas cuatro temáticas.

“Me gustó mucho lo que hicieron en la fachada de mi casa. El artista hizo muy buen trabajo y hasta los niños pudieron pintar ahí. También van a pintar el rostro de mi papá, estoy a la espera de eso”, dijo Luz Nelly Zapata Ospina, habitante de la vereda Los Gómez.

Uno de los murales más significativos de esta versión del festival es una Guacamaya Bandera que está ubicado en una de las entradas de la vereda Los Gómez y fue pintado por el colectivo artístico Juglares, del cual hacen parte, en su mayoría, niños, jóvenes y adultos del mismo sector.

“La quisimos pintar justo en ese lugar porque es una de las entradas y salidas más principales de la vereda y queremos que todo el que pase se dé cuenta que estamos haciendo un cambio en el sector.  Queremos darle a entender a las personas, a través del arte, que la época de violencia en este territorio ya terminó”, expresó Sebastián Arcila, integrante del colectivo artístico Juglar y habitante de la localidad.

Además del grafiti, durante el festival, El Hormi, como también es llamada la fundación, junto con el colectivo CUIDÁ, realizó actividades de siembra de árboles y plantas en puntos específicos del sector para aportar su granito de arena al medio ambiente y contribuir al paisajismo.