
Si usted pasa seguido por la Central Mayorista o por la vía que conecta a Itagüí con Envigado, seguramente ha notado que los famosos “huevitos” de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de San Fernando lucen un poco diferentes: su recubrimiento externo empezó a descascararse, despertando la curiosidad de la comunidad.
Pero no se trata de abandono, ni de un mal funcionamiento. EPM explicó que los biodigestores, que ya cumplen 25 años de operación continua, están en proceso de modernización y mantenimiento, un trabajo necesario para seguir cumpliendo su función: descomponer los lodos que llegan con las aguas residuales de hogares, comercios e industrias del sur del Valle de Aburrá, evitando que 120 toneladas de materia orgánica diaria terminen en el río Medellín y sus quebradas.
¿Qué se les está haciendo?
La primera etapa de las obras, con una inversión de 1.870 millones de pesos, incluyó limpieza, lavado interno y revisión de las paredes y estructura. Ahora, se adelanta la reposición del recubrimiento externo, con un costo de 1.060 millones de pesos, para devolverles el aspecto renovado a estos gigantes ovoidales.
Conozca más de los «huevitos»
Miden 38 metros de altura y cada uno tiene capacidad para 8.700 m³. Están construidos en acero, diseñados para la digestión anaerobia que produce gas metano y biosólidos.
En la última intervención se usaron 1.400 litros de protector UV para extender la vida de la pintura y se aplicaron cerca de 8.500 kg de pintura para cubrir 3.234 m² de superficie.
Así que la próxima vez que vea los “huevitos” de Ayurá con su “piel” renovada, recuerde que detrás de su apariencia hay un complejo trabajo de ingeniería que ayuda a mantener limpio el río Aburrá-Medellín y a controlar olores en la zona.










































