
La eliminación de la Selección Colombia ante Suiza en los penales todavía duele, pero si miramos las estadísticas con calma, hay un dato increíble: la Tricolor se despidió del torneo habiendo recibido un solo gol en contra en los cinco partidos que jugó.
Una estrategia defensiva que funcionó
Después de ese primer gol que nos hizo Uzbekistán en el debut, el arco colombiano no volvió a caer. Pasaron los partidos completos contra RD Congo, Portugal, Ghana y los 120 minutos frente a Suiza, y ningún rival pudo anotarnos.
El plan del técnico era claro: mantener el cero atrás para asegurar los partidos. Y el plan salió perfecto… casi.
El problema estuvo en el ataque
El gran error de este Mundial fue el equilibrio. El equipo gastó tanta energía cuidando el resultado y defendiendo, que perdió claridad a la hora de atacar. En los partidos definitivos nos faltó efectividad y goles para ganar los encuentros antes de tener que sufrir en la tanda de penales.
Al final, la historia dirá que nos quedamos afuera en los octavos de final. Pero nadie nos quita el mérito de haber sido el equipo más difícil de vencer en el tiempo regular de todo el torneo, regresando a casa sin perder un solo partido en los 90 minutos.







































