
En el corregimiento El Manzanillo, en zona rural de Itagüí, recientemente se vivió un hecho sorprendente: por primera vez se avistó un puma concolor, el felino más grande que puede habitar en el Valle de Aburrá y que hasta ahora no se creía presente en este territorio del sur del área metropolitana.
Este hallazgo confirma la riqueza natural que se conserva en la ciudad, que cuenta con 326 hectáreas de áreas protegidas entre lo urbano y lo rural (Corregimiento Manzanillo y Humedal Ditaires).
Refuerzo de cámaras para el monitoreo de la biodiversidad
Para seguir conociendo y cuidando esta biodiversidad, el programa Guardabosques reforzó su labor con la instalación de cinco nuevas cámaras trampa, que se suman a las 13 ya existentes, alcanzando así 18 dispositivos en funcionamiento.
Estas cámaras permiten registrar la fauna en su entorno natural sin alterar su comportamiento, lo que facilita el estudio y conservación de especies clave para el equilibrio ambiental.
Más de 135 especies registradas en Itagüí
El monitoreo ha permitido identificar más de 135 especies, entre ellas:
- Tigrillo, jaguarundi y ocelote.
- Cusumbo, mapache, armadillo y zorroperro.
- Halcón montecollarejo, cacique candela y carriquí verdiamarillo.
- Zarigüeya acuática, entre otros mamíferos y aves.
Itagüí protege su riqueza natural
La ciudad ha logrado adquirir más de 100 hectáreas destinadas exclusivamente a la protección ambiental. Con acciones como el fortalecimiento del programa Guardabosques y el uso de cámaras trampa, Itagüí busca que la comunidad conozca y valore que, muy cerca de sus barrios, todavía habitan animales que parecían exclusivos de selvas lejanas.
El reto ahora es colectivo, cuidar y respetar estos espacios para que los encuentros con pumas, tigrillos y demás especies silvestres sean cada vez más frecuentes. La presencia de estos animales es un recordatorio de que Itagüí es tierra de biodiversidad y que su conservación depende del compromiso de todos.

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