El valor de detenerse: Itagüí y Corea coinciden en rendir homenaje al descanso

Mientras en Corea del Sur cientos compiten por mantenerse en calma absoluta, en Itagüí la pereza se celebra como una forma de resistencia y bienestar.

El valor de detenerse: Itagüí y Corea coinciden en rendir homenaje al descanso

En el marco de las tradicionales Fiestas de la Industria, el Comercio y la Cultura, Itagüí le dedica un día a una jornada que va en contra del ritmo acelerado del diario vivir, el Día Mundial de la Pereza. Aunque su nombre puede generar curiosidad, o incluso malentendidos, esta celebración es, en realidad, una defensa del descanso consciente y una crítica al agotamiento constante de la vida moderna.

En Itagüí: la pereza como pausa necesaria

Desde 1985, y con respaldo institucional desde 1990, Itagüí convirtió el Día Mundial de la Pereza en una celebración oficial. Lejos de promover la inactividad, esta jornada propone actividades culturales, caminatas, talleres y conciertos pensados para liberar tensiones y reconectar con el ocio saludable.

Bajo el lema “Por el derecho a la pereza, todos a trabajar”, se invita a los habitantes de la ciudad a reflexionar sobre el ritmo acelerado de la cotidianidad y a reivindicar el valor de hacer pausas, porque descansar también es vivir.

Sin embargo, Itagüí no es el único lugar que le da un espacio al descanso, ya que a miles de kilómetros, en Seúl, Corea del Sur, también se alza una voz a favor de la quietud. Allí, decenas de personas se reúnen cada año para competir por lo más inusual, no hacer nada.

En Corea del Sur: una competencia nacional para descansar

En Seúl, la Space-out Competition reúne a más de 100 personas en un parque con un objetivo particular, permanecer en completo silencio, sin celulares, sin hablar, sin dormirse ni moverse demasiado, durante 90 minutos, mientras sensores monitorean su frecuencia cardíaca, buscando premiar al más sereno y equilibrado.

Allí participan desde niños segundo grado hasta el medallistas de los Juegos Olímpicos de Invierno, como el patinador Kwak Yoon-gy. El evento nació en 2014 como una respuesta artística y cultural al estrés colectivo y se ha replicado en otras ciudades como Beijing, Tokio, Hong Kong, Rotterdam y Taipéi.

Hacer nada también es hacer mucho

Tanto en Corea como en Colombia, estas expresiones culturales coinciden en un punto clave, desacelerar es una necesidad. En entornos donde la productividad constante se ha convertido en una exigencia, detenerse un momento también es necesario.

Ya sea en una plaza de Itagüí o un parque en Seúl, cada vez más personas están descubriendo que, a veces, no hacer nada puede ser necesario.

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