¿Cómo tratar las heridas cotidianas en casa?

Las heridas como cortadas, arañazos, quemadas leves, picaduras, entre otras, son lesiones que afectan principalmente la piel. Estas, que suelen ocurrir como resultado de accidentes caseros, incluso laborales,  revisten grados de complejidad: mayores y menores, los cuales requieren atención oportuna para evitar complicaciones de salud.

Niños, chefs, deportistas y todos en general estamos expuestos a sufrir heridas en el día a día y en cualquier lugar. Estas ocupan un porcentaje elevado en las demandas de los servicios de urgencias, tanto hospitalarios como extrahospitalarios, aproximadamente el 80% de los accidentes se producen en ámbitos privados y el 50% en el propio hogar. Un accidente según la Organización Mundial de la Salud (OMS) “es un suceso no premeditado cuyo resultado es un daño corporal identificable”.

Las heridas se presentan de muchas formas, tamaños y profundidades, además, se dividen en 4 tipos:

  • Menores, como rasguños, cortes, rozaduras y heridas un poco más profundas que suelen cicatrizar por sí solas.
  • Lesiones, causadas por algún agente externo (quemaduras) o cualquier tipo de impacto físico, como un golpe en accidente. 
  • Herida quirúrgica, que son provocadas por una cirugía y pueden ser de muchos tipos y tamaños.
  • Herida crónica, las cuales tardan en curarse o que vuelven a aparecer debido a una condición médica, como por ejemplo una úlcera varicosa. 

“La mayoría de las heridas menores pueden tratarse en casa. No obstante, recomendamos buscar atención médica en situaciones en las que no cesa el sangrado, la inflamación y los líquidos drenados, puesto que un profesional de la salud es quien determina si las lesiones son benignas y requieren primeros auxilios simples o un manejo más avanzado con antibióticos y/o suturas”, afirma Elaine Alboledo Monteiro profesional en enfermería, especialista en dermatología y gerente de asuntos médicos de Essity Medical Solutions​para América Latina.

¿Cómo tratar heridas menores en casa?

Las pequeñas lesiones que forman parte de la vida cotidiana generan riesgos para la salud que se pueden prevenir. Es importante destacar que ante cualquier herida se debe emplear métodos de limpieza que son procedimientos que pretenden acabar con los microorganismos presentes destinados a evitar el contagio con gérmenes infecciosos. Por ello, Leukoplast, marca experta en el cuidado de las heridas, comparte algunos consejos prácticos para el manejo adecuado de estas en el hogar:

Cortes y rasguños

Los pequeños cortes son un poco más profundos que un rasguño, sin embargo, se curan generalmente sin suponer grandes complicaciones. El sangrado inicial expulsará las impurezas y después se detendrá por sí solo. Tras fijarlos con una cinta médica, los bordes suaves de la herida se unirán sin problema (curación primaria de la herida). 

Por su parte, aunque los rasguños afectan principalmente solo la capa más superficial de la piel (epidermis), su tratamiento puede complicarse a menudo por cuerpos extraños y suciedad, así como por una intensa supuración. Por ello, los expertos recomiendan:

  1. Lavar las heridas delicadamente con agua fría o solución salina, con auxilio de una gaza estéreles , sin frotarlas. 
  2. Retirar con cuidado cualquier cuerpo extraño de las lesiones, como astillas o pequeñas partículas de la superficie, con ayuda de pinzas estériles o gazas estéreles. En caso de presentar cuerpos de gran tamaño y que resulten difíciles de extraer, se debe acudir al profesional de la salud, para no dañar el tejido.
  3. Desinfectar el área alrededor de las heridas para prevenir infecciones, que puede ser hecho con agua y jabón. Los rasguños suelen infectarse frecuentemente, por ello, para evitar la inflamación y daño de los bordes de la piel, Leukoplast recomienda el uso y cambio frecuente de curitas (apósitos) con almohadillas absorbentes.

Ampollas

Las ampollas son cavidades elevadas rellenas de fluido que se crean por debajo o entre las capas de la piel. Pueden ser provocadas por quemaduras, congelación de segundo grado y corrosión química. Sin embargo, la causa más habitual es la fricción física tal como la que produce la utilización de zapatos nuevos, ciertas actividades al realizar ejercicio o realizar otros trabajos manuales. En estos casos, las capas superiores de la piel se separan de las inferiores creando esas cavidades huecas que se llenan de fluido tisular. 

¿Cómo tratar las ampollas?

  1. Se debe tener en cuenta, nunca pinchar las ampollas porque las heridas pueden infectarse. Para este caso, se recomienda utilizar apósitos adhesivos suaves y con baja fricción adhesiva, que protejan la piel frente a más fricción. 
  2. Existen en el mercado apósitos especiales que cuentan con capas de gel o silicona que ayudan a que las ampollas se curen con mayor rapidez. 
  3. Estos tipos de apósitos se adhieren a la piel hasta que caen por sí solos. Si las ampollas ya están abiertas, primero hay que limpiarlas y desinfectarlas y después utilizar apósitos específicos: la almohadilla de gel o silicona no se pegará a las heridas supurantes. 

La mayoría de los cortes menores sanan en una semana o menos; sin embargo, si alguno de estos presenta una longitud grande y profunda o no deja de sangrar, lo recomendado es buscar atención médica de inmediato. Asimismo, a medida de estos cicatrizan, o si se nota algún signo de infección como pus o aumento del enrojecimiento, hinchazón o dolor, también se debe acudir a los profesionales de la salud.